viernes, 11 de diciembre de 2015

VALORACIONES DE CGT-UMA SOBRE LAS ÚLTIMAS ELECCIONES A RECTOR

La sección sindical de CGT en la Universidad de Málaga, tras la celebración de las pasadas elecciones a rector de la UMA quiere hacer públicas las siguientes valoraciones:

1º En primer lugar nos gustaría felicitar a José Ángel Narváez por el triunfo conseguido y desearle acierto en las decisiones que adopte por el bien de la Universidad de Málaga. En la consecución de este fin, el nuevo rector siempre podrá contar con la colaboración crítica, pero leal, de nuestra sección sindical.

2º En segundo lugar, felicitar igualmente a Miguel de Aguilera y a Ernesto Pimentel por la pasión que han puesto en la campaña y por el apoyo que han logrado reunir a sus propuestas.


3º Hablando de pasión, nos habría gustado que los tres candidatos hubieran controlado un poco sus impulsos pasionales y hubieran protagonizado una campaña un poco menos dirigista. Creemos que ha habido determinadas actuaciones que deberían haberse evitado:
  • No podemos compartir las presiones que integrantes de distintas candidaturas han ejercido sobre parte del cuerpo electoral (fundamentalmente alumnos) para lograr sus votos. En este sentido, no entendemos las visitas a las mesas electorales el mismo día de la celebración de la primera vuelta por parte de integrantes de las tres candidaturas. Si la víspera de la votación es jornada de reflexión, no entendemos esas vistas coordinadas a los lugares de votación el mismo día en el que se ejerce el voto.
  • También alertamos de los posibles excesos que se han podido cometer con el ejercicio del voto anticipado en registro (sería mejor suprimir este tipo de voto si no es posible garantizar la ausencia de presiones sobre los votantes)
  • Tampoco defendemos la estrategia de quienes comenzaron la campaña electoral (aunque sin pedir el voto) semanas antes de que se abriera la campaña; antes incluso de que se proclamaran a los candidatos.
4º Por último, para finalizar nuestro análisis de la campaña, entendemos que los debates en directo son una gran herramienta para conocer los programas, por lo que planteamos que para futuras convocatorias, estos debates tengan carácter institucional y que se planteen dos, uno al comienzo de la campaña (en el que los candidatos expongan sus ideas) y otro, la víspera de la jornada de reflexión, en el que los candidatos tengan que responder a las preguntas de la comunidad universitaria.

5º Hablando de elecciones, no podemos dejar de mencionar la reivindicación de aumentar la ponderación del voto del PAS. Tenemos cuatro años para hacerlo


Un saludo a todos

Sección sindical CGT-UMA

martes, 29 de septiembre de 2015

CGT LLEVA SU DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA AL ACTO DE APERTURA DE CURSO DE LA UMA

Miembros del PAS y PDI de CGT protestan contra los recortes en la educación pública en una concentración que la Policía empañó incomprensiblemente identificando a dos asistentes




Un grupo de afiliados y delegados de CGT en las Juntas de personal y comités de empresa del Personal de Administración y Servicios y del Personal Docente e Investigador de la UMA nos concentramos esta ayer en las puertas del Paraninfo, donde se celebraba el solemne acto de apertura de Curso universitario, para reivindicar la universidad pública como una institución al servicio del bien común y la democracia real.

Con su presencia en este acto académico, CGT ha querido denunciar la degradación de la universidad pública en los últimos años, a través del encarecimiento de las matrículas y la reducción de becas para estudiantes, la reducción y precarización de la plantilla y la ausencia de una planificación que permita la promoción y estabilización laborales. La sección sindical de CGT en la UMA reivindica la democratización y transparencia en la UMA, la rebaja de las tasas y el aumento de las ayudas al estudio, la recuperación de los derechos laborales y el refuerzo de nuestros convenios colectivos para la consecución de una carrera universitaria coherente y digna en todos los sectores.

Junto a CGT, se concentró también el AMPA de la Escuela Infantil, demandando la contratación de educadoras para suplir las bajas de personal y recuperar el turno mixto eliminado en 2012 pese a las protestas de las familias. Desde CGT apoyamos estas reivindicaciones como un modo de fomentar la imprescindible conciliación de la vida laboral y familiar del PDI, el PAS y el alumnado con hijos de 0 a 3 años.

La protesta transcurrió con total normalidad durante todo el acto. Se desplegaron dos pancartas, al otro lado del perímetro de seguridad y se corearon eslóganes y se hicieron sonar algunos pitos al paso de la procesión académica, alguno de cuyos integrantes mostraron su simpatía y solidaridad con las reivindicaciones expresadas en las pancartas.

La sorpresa llegó al finalizar la procesión, con todos los doctores ya dentro del Paraninfo y cuando procedíamos a envolver las pancartas para retirarnos. Y es que una pareja de la Policía Nacional que, al parecer estaban encargados de la seguridad de autoridades asistentes al evento, se dirigió a los concentrados y procedió a la retirada de los DNIs y posterior identificación de un responsable de cada una de las protestas (la de CGT y también la del AMPA).

Como sección sindical no llegamos a entender la intervención de la policía para identificar a nadie en una protesta de este tipo, pues creíamos que tales actuaciones en los campus universitarios pertenecían a un pasado franquista por fortuna superado. En este sentido, y por si existe alguna modificación normativa que desconozcamos, no estaría de más que el Rector en funciones pudiera ofrecer alguna aclaración o al menos mostrar su parecer al respecto. Estamos convencidos de que la crítica, la protesta y la discrepancia fundamentadas han sido y son una parte esencial de la vida universitaria y, en consecuencia, esperamos que estas actuaciones incomprensibles queden desterradas de la UMA de una vez por todas.

viernes, 18 de septiembre de 2015

CONSTITUCIÓN DEL COMITÉ DE EMPRESA PDI LABORAL

CGT Y UGT ASUMEN PRESIDENCIA Y SECRETARÍA DEL COMITÉ DE EMPRESA DE PDI LABORAL

Ayer jueves 17 de septiembre se ha reunido el Comité de Empresa del PDI Laboral para renovar sus componentes tras las elecciones sindicales celebradas el pasado 28 de mayo. Desde UGT y CGT expresamos nuestra ilusión por que Maria del Mar Roldán (CGT) haya accedido a la Presidencia y Juan Leiva (UGT) a la Secretaría tras obtener ambos
10 votos (6 de CGT + 4 de FETE- UGT) de los 23 posibles.

Como hemos venido informando puntualmente, este apoyo recíproco emana de una negociación abierta marcada por la convicción compartida de que la democratización de la acción sindical es esencial para poner los sindicatos al servicio de la plantilla y alentarla a implicarse en la solución de sus problemas.

De este modo, a partir de la invitación de CGT a celebrar una asamblea intersindical abierta sobre la constitución del Comité de Empresa, UGT fue la primera fuerza en aceptar y el pasado 19 de junio tuvo lugar dicho evento, al que también se sumó CCOO. Podéis verlo íntegro aquí: https://vimeo.com/132920254 (si bien nos disculpamos por el fallo de sonido del min. 4:43 al 18:45).

A esta primera cita FETE -UGT llegó con un documento de propuestas con el que CGT manifestó una amplia sintonía programática, lo cual nos decidió a retomar el diálogo el miércoles 24 de junio en un encuentro bilateral igualmente abierto y retransmitido en directo (http://bambuser.com/v/5612175 y http://bambuser.com/v/5612200).

Fruto de ese encuentro es el acuerdo programático conjunto que presentamos el 8 de julio (adjunto) y que hoy nos lleva a asumir la Presidencia y Secretaría del Comité de Empresa. Desde nuestras nuevas responsabilidades haremos lo posible por poner este órgano al servicio de dichas propuestas, pero tenemos muy claro que solo con la implicación directa del PDI Laboral podremos transformar las promesas escritas en mejoras concretas de nuestras condiciones laborales y de la universidad pública en general.

martes, 19 de mayo de 2015

ELECCIONES PDI LABORAL. PROGRAMA ELECTORAL CGT

PDIgnidad laboral, priorizando la lucha contra la precariedad

CANDIDATURA CGT-UMA |

PROGRAMA ELECCIONES 2015 AL COMITÉ DE EMPRESA DEL PDI-LABORAL DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

Descargar Programa aquí


martes, 21 de abril de 2015

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA HOY

En las últimas décadas, desde los años 60 del pasado siglo, la Universidad en España ha avanzado por caminos que la llevaban de un modelo elitista -tanto por las fórmulas de acceso, como por el objetivo final de su formación- hacía un sistema mucho más democrático y abierto a la sociedad. Durante algunos años, la Universidad cumplió con uno de sus grandes objetivos, ser la pasarela que permitía a las clases populares prosperar y tener acceso a puestos técnicos y políticos de primer nivel. Incluso durante algún tiempo, algunos llegamos a pensar que la Universidad no sólo era el lugar en el que se formaban los profesionales más cualificados, sino que también era el lugar llamado a formar ciudadanos libres y críticos. Y todo ello se logró o estaba en camino de lograrse desde una institución eminentemente pública y, en buena manera, apartada de los vaivenes políticos partidarios.

Es cierto que no todos los objetivos se lograron y que, en los últimos años, había parte de ellos que parecían totalmente olvidados (la formación de ciudadanos libres y críticos) y, además, el propio desarrollo del modelo universitario había generado una serie de disfunciones que atenazaban el futuro de la Universidad Pública:

-La falta de un modelo claro que compensara el protagonismo entre la investigación y la formación y, dentro de esta, la destinada a formar técnicos para las empresas y la que debía fomentar el cultivo de ciudadanos libres.
-Las presiones derivadas de la endogamia y de la autonomía cortijera de un buen número de estructuras universitarias (desde los departamentos, hasta los órganos de gobierno de las Universidades)
-La pérdida de horizonte de la función social que toda Universidad, al menos las sostenidas con fondos públicos, debe asumir y las derivadas del mismo crecimiento acelerado de la institución pública. (En Andalucía, en sólo 25 años -de 1972 a 1997- el número universidades se quintuplica y pasa de 2 -Granada y Sevilla- a 10 -una por provincia, más la UPO y la UIA-).

Este crecimiento acelerado no viene acompañado de una planificación rigurosa, por lo que muchos estudios se implantan más por presiones endogámicas que por necesidades del tejido social que los sustenta.

Esta es, a grandes rasgos y con un trazo un poco grueso, la situación en el sistema universitario público español. Un sistema que hace 50 años comenzó un camino desde la exclusividad y el elitismo hacia la democratización y la universalidad; que logró notables avances y colaboró activamente en la mejora del nivel de vida de los ciudadanos, pero que nunca alcanzó los objetivos que muchos nos habíamos planteado. Es más, a nuestro juicio, en los últimos años, se encuentra un tanto perdida en su propio laberinto de endogamias y autonomías mal entendidas, absorta en la auto-contemplación y la autocomplacencia y necesitada de un nuevo impulso revitalizador.

De manera paralela al crecimiento de las contradicciones de la Universidad, se dan dos procesos que están en cierta manera entrelazados y que están teniendo efectos devastadores sobre el sistema universitario, amenazando incluso las conquistas que se habían logrado y apuntando el futuro de la universidad directamente hacia el pasado más negro, más insolidario y elitista.

EL NEGOCIO DE LA EDUCACIÓN

El primer proceso se establece en las rondas de Uruguay y Doha de la Organización Mundial del Comercio que dan como fruto el Acuerdo General de Comercio de Servicios (AGCS) y el segundo se desarrolla a la sombra de la crisis económica que sacude occidente y España a partir de 2005 por la explosión de las burbujas inmobiliaria y financiera que, en buena parte, se habían generado al abrigo de los acuerdos alcanzados en esas mismas rondas de liberalización del comercio.

A pesar de que los gobiernos nacionales tienen la potestad de excluir servicios específicos del ámbito de aplicación del AGCS, también se encuentran sometidos a presiones internacionales por parte de intereses empresariales para que no excluyan ningún servicio prestado "en condiciones comerciales". La sanidad y la educación estarían incluidas dentro de los servicios que se pueden “comercializar”. A largo plazo, esto podría propiciar la privatización o mercantilización de gran parte, o incluso de todos los servicios públicos disponibles para la población en general, considerados como un derecho social sostenido mediante impuestos. En su lugar se pasaría a un sistema en el que los servicios serían prestados por concesionarias privadas, o incluso a un sistema totalmente privatizado en el que sólo estarían disponibles para quienes puedan pagarlos.

Este proceso se encuentra bastante avanzado en muchos países, a menudo sin informar o consultar a la ciudadanía, como está ocurriendo en España desde hace años y de forma acelerada desde el estallido de la crisis. Y todo ello, a pesar de que en 2001, diversas asociaciones universitarias firmaron un manifiesto instando a los gobiernos a no incluir la enseñanza post-secundaria en los acuerdos del AGCS. Suscribían el documento la Association of Universities and Colleges of Canada, el American Council on Education y el Council for Higher Education Accreditation, y la European University Association.

Este objetivo de las grandes lobbys del dinero de hacer negocio en los nichos tradicionales de los servicios públicos de la enseñanza y la sanidad, tuvo su primer reflejo en la paralización inmediata de la fase expansiva de las universidades públicas en España, donde no se crean nuevas entidades desde finales del siglo pasado, mientras se produce la eclosión de instituciones privadas dedicadas a este negocio, porque el estudio superior ha dejado de ser un derecho para convertirse en un negocio, con importantes componentes ideológicos.

Pero el gran ataque contra el modelo público de enseñanza superior se pone en marcha a rebufo de la crisis económica generada, en buena parte, por la aplicación de las propuestas recogidas en los AGCS a los servicios financieros. Tras la excusa económica -con difícil defensa si se tienen en cuenta los factores derivados de los beneficios de la investigación y la formación de un país- se esconde, por más que traten de ocultarlo, un evidente interés de imposición de un modelo ideológico conservador, regresivo y elitista. Un modelo que conlleva aparejada la exclusión de los estudios universitarios de amplias capas de la población y, a medio plazo, de un adelgazamiento importante del sistema universitario con la consiguiente extinción de titulaciones, cierre de centros universitarios y despidos masivos de PDI y de PAS.

EL FINAL DE UNA ERA Y LA GESTIÓN DE UNA ESTAFA

Lo que está ocurriendo en las universidades públicas sigue, con escasas variantes, el camino emprendido para realizar una remodelación ideológica en profundidad del modelo social, aprovechando como escusa la aparición de una crisis económica generada por los mismos que tratan de hacernos aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

Tras la caída del muro de Berlín y de los países de la órbita comunista, el capitalismo ha decidido eliminar todos los frenos a la acumulación masiva del capital, unos frenos que habían tenido su razón de ser mientras había un sistema alternativo que podía resultar atractivo para la población. Por eso, el capitalismo acepta durante décadas la aparición y desarrollo de políticas socialdemócratas en las que el beneficio privado se veía coartado por la creación, mantenimiento y desarrollo de unas políticas y unos sistemas de protección social. El objetivo era que la población optara por un sistema capitalista con rostro humano frente a sistemas de socialismo real, en los que la supuesta dictadura del proletariado había mutado a dictaduras de partido único o de líder carismático.

La caída del muro de Berlín y la desaparición de modelos globales alternativos permitió que el capitalismo fuera, primero de manera cauta y pasados unos años de manera desbocada a terminar con todos los vestigios de la socialdemocracia para dar paso al nuevo capitalismo globalizado, sin freno y sin fronteras que impidieran la multiplicación de los beneficios de unos pocos. La globalización económica en sí misma ya era un salto cualitativo para el capitalismo, que alcanzó cotas de acumulación de capital nunca antes soñadas: un siglo de plusvalías, ya que por primera vez y gracias a la deslocalización de la producción pudieron fabricar a precios del s.XIX y vender a precios del s.XXI.

Pero nada era suficiente y tras la deslocalización y sus efectos perversos en el mercado de trabajo local, comenzó una carrera de ingeniería financiera. Había que dar salida al exceso de liquidez logrado en el proceso acumulativo de producción y con decisiones políticas como la emisión masiva de euros para ayudar a Alemania a reflotar el nivel de vida de sus ciudadanos del este tras la reunificación del país. Todos esos excesos de capital alimentaron la burbuja financiera a nivel global y la burbuja inmobiliaria en España hasta niveles insoportables, a pesar de las voces de alarma que se alzaron sobre la irresponsable manera de actuar de banqueros y políticos. A fin de cuentas procesos similares ya se habían producido en otras economías de forma reciente (Japón) y más lejana (crash del 29).

Estaba cantado que la marea de productos financieros tóxicos iba a terminar como acabó, pero nadie hizo nada por evitarlo, entre otros motivos porque la crisis que siguió al estallido de la burbuja iba a ser el marco ideal para implantar la ideología más reaccionaria y para acabar con las conquistas sociales que se habían logrado. Primero nos hicieron creer que la culpa de la crisis era nuestra, porque habíamos gastado por encima de nuestras posibilidades y luego lograron convencernos de que los mismos que nos habían llevado a aquella situación eran quienes nos iban a sacar de ella y, además, que sólo había un camino para salir de la misma que pasaba por la austeridad y el desmontaje del estado del bienestar.

En estos momentos, el papel de la Universidad, de toda la materia gris que funcionaba gracias al esfuerzo económico de los ciudadanos, fue cómplice o, al menos, no lo suficientemente crítico con los responsables de la crisis y no cumplió con los ciudadanos alertándoles de la gran estafa que se estaba fraguando. Y había suficientes datos para desmontar las mentiras de los poderosos, tanto sobre la responsabilidad de la crisis como sobre los posibles caminos para salir de ella y eso que hubo casos, como el de Islandia, que en el mismo momento histórico optaron por caminos diametralmente opuestos, mucho más solidarios y, sobre todo, mucho más justos que han dado unos resultados éticos y prácticos mucho mejores que el camino impuesto por Alemania a los países del sur, con la inestimable colaboración de nuestros gobiernos.

El silencio cómplice de las instancias universitarias se vio recompensado en un primer momento con mantener a la institución fuera del objetivo de los ajustes más duros. El gobierno necesitaba de la autoridad cómplice de la Academia para desviar el foco sobre los verdaderos responsables de la quiebra del modelo; para acometer el desmontaje de los derechos laborales y los derechos sociales; para estrangular el apoyo a los dependientes y para acometer el desmontaje y la privatización de la sanidad y de la enseñanza pública no universitaria; para transformar en negocio nuestros derechos ciudadanos; para desplegar sus políticas de control social y de represión a la disidencia y para calcular la capacidad de resistencia de los ciudadanos a los palos.

Ahora que la mayor parte del trabajo ya está hecho, ahora vienen a por la institución universitaria, mientras que sus miembros andamos perdidos en disquisiciones y calculando si los efectos de este ataque me afectarán a mí en lo personal (lo que sería totalmente intolerable) o sólo afectarán a mi compañero (lo que los convertiría en soportables) o a mi rival académico (lo que los transmutaría en justos y necesarios).

UN DESMONTAJE POR ETAPAS Y CON CÓMPLICES

El ataque contra la Universidad pública se fragua porque así interesa a los grupos financieros, que ven en el ámbito de la enseñanza superior una gran oportunidad de negocio, y porque, tras el impulso recibido en los primeros años de la democracia, es necesario que el modelo final de la Universidad se aparte lo más posible de nuestras ideas de una institución al servicio de la mayoría social y trampolín para la ascensión social de las clases menos favorecidas.

El acoso comienza en torno a 1997, fecha a partir de la cual no se crean más universidades públicas y, en cambio, se favorece la proliferación de universidades privadas. De manera sutil, al principio y más evidente con el paso de los años, las universidades públicas se enfocan a la generación de investigación relacionada con el mundo empresarial, mientras que las privadas se centran fundamentalmente en la docencia. La actividad docente apenas tiene reconocimiento en la carrera del PDI de las universidades públicas, y el fruto de las investigaciones sufragadas con fondos públicos termina favoreciendo a intereses particulares, que se apropian de los beneficios de la tecnología desarrollada. Esta situación, que se podría revertir con la publicación de las investigaciones en sistemas de Open Acces, se ha enconado en los últimos tiempos por la aparición de entes como Cedro, que trata de apropiarse de todas las publicaciones generadas en el ámbito universitario.

Pero esa división del trabajo entre docencia e investigación tiene más efectos perniciosos para la Universidad pública, ya que la docencia se ve muy perjudicada, siendo impartida en muchos casos por personal subcontratado en condiciones draconianas y con una formación no lo suficientemente asentada para realizarla con criterio y con calidad suficiente.

En los últimos años, además, los políticos responsables de la Universidad han iniciado una cadena de cambios estructurales de gran calado, sin la suficiente maduración y sin tener en cuenta los costes que podrían suponer. Primero fue el plan Bolonia, una reforma de gran calado, con muchos planteamientos didácticos positivos o muy positivos y con algunas tendencias que podrían ser peligrosas al suponer una mayor presencia empresarial en el ámbito universitario. Finalmente, los aspectos más positivos de la ley no se pudieron concretar por falta de financiación, mientras que los peligros se concretaron en su máximo nivel, convirtiendo a los estudiantes universitarios en mano de obra de barata y cualificada para las empresas que, además de apropiarse de los beneficios de la tecnología, se quedaron también con una mano de obra muy motivada y formada, sin ningún tipo de derechos e intercambiable año a año.

Con la llegada del PP y la gestión directa de la crisis, la situación ha empeorado. Su gestión se caracteriza por la fragmentación (cambios parciales que hacen difícil la movilización contraria) y por la socialización de los ataques (el Gobierno establece el marco y facilita el material y las instrucciones, pero deja que sean otros -comunidades autónomas, universidades o los propios integrantes de la comunidad universitaria- los que realicen el trabajo sucio). En los dos últimos años, hay dos de estas actuaciones que explican claramente esta manera de actuar: la reducción del número y la cuantía de las becas y el endurecimiento de las condiciones para acceder a las ayudas, por un lado; y la transformación del modelo de estudios de grado y post grado del 4+1, recientemente establecido y no evaluado, en un 3+2 en el que los dos años de master tendrían un coste difícilmente asumible por los estudiantes de las clases populares.

En ambos casos son modificaciones parciales que, aparentemente, sólo afectan a los alumnos y en los que es difícil lograr la solidaridad de PAS y PDI, colectivos que, en ocasiones colaboran gustosos en su aplicación. Además, en ambos casos, la aplicación concreta de la idea del gobierno corresponde a las universidades, pero estas se ven totalmente condicionadas al no contar con financiación suficiente para aplicar modelos distintos a los establecidos por el marco gubernamental.

Esta dos últimas medidas, citadas sólo a modo de ejemplo, pueden ser muy útiles para entender cómo medidas que son vendidas como destinadas a premiar la excelencia y a castigar la mediocridad, y que en principio sólo afectan a un colectivo concreto (los estudiantes con pocos ingresos y notas insuficientes) son en realidad disparos muy pensados para llevarse por delante todo el modelo de Universidad Pública. En estos primeros meses de aplicación de las medidas ya se ha registrado una importante reducción de las matrículas e incluso de la oferta de plazas en postgrados. Esa reducción de usuarios llevará aparejada de manera casi inmediata una reducción de las plantillas docentes, un cierre de titulaciones y una nueva reducción de plantillas y de forma automática una nueva reducción de plantillas del PAS.

Esta situación, unida a la proliferación de rankings como el del BBVA en el que las universidades privadas quedan sorprendentemente bien paradas en el apartado de docencia, llevará a los hijos de familias con recursos a los centro privados más elitistas, mientras que los centros universitarios se reservan para la investigación que pueda ser rentable para las empresas y para entidades como Cedro; pero no, evidentemente, para la sociedad y las capas más populares. De seguir esta tendencia, en pocos años (menos de una década) asistiremos inermes a la desaparición de titulaciones, al cierre de centros y a la clausura de Universidades; a despidos masivos entre el PAS y el PDI y difícilmente podremos oponernos a la destrucción de un sistema que necesita cambios, pero justamente en la línea opuesta a la que plantea el Gobierno. Cuando vengan a por nosotros, estaremos solos y enfrentados.

Aún estamos a tiempo de analizar correctamente las cosas, de explicar a la ciudadanía la estafa que se está fraguando a sus espaldas, y a luchar contra las intenciones ocultas del Gobierno y de los grandes poderes financieros que no quieren, bajo ningún concepto, tener una población formada e informada. Para ello, en primer lugar, debemos dejar de ser cómplices con el expolio y, en segundo, debemos ser protagonistas de impulsar el modelo de Universidad que queremos y que se merece la sociedad que nos paga: una universidad al servicio de las necesidades sociales y de la formación de hombres y mujeres, técnicamente competentes, pero críticos y capaces de convivir y desarrollarse en libertad.