Los rankings para evaluar el sistema educativo se han puesto de moda. En el caso de las universidades, son estudios que establecen unos criterios de calidad y clasifican las universidades basándose en dichos criterios. El resultado es que benefician a las mejor valoradas, y perjudican a las que obtienen una puntuación inferior, con lo que se convierten en un instrumento de discriminación.
Desde CGT pensamos que se basan en una concepción competitiva y no colaborativa de la educación. Y que esta concepción se corresponde con el modelo neoliberal de sociedad defendido por los grandes grupos financieros con el inestimable apoyo de los medios de comunicación.
EL RANKING CyD
El pasado 9 de mayo la Fundación Conocimiento y Desarrollo, financiada por el Banco de Santander, publicó un Ranking de universidades españolas, según el cual las tres “mejores” universidades están en Cataluña (Pompeu i Fabra, Autónoma de Barcelona y la Universidad de Barcelona), mientras que la Universidad de Málaga queda en última posición junto con la de Extremadura. Estos datos han sido difundidos por la propia Fundación, y han aparecido en los titulares de la prensa española en estos días.
Este hecho puede suponer un perjuicio grave para la UMA, si atendemos a la información que aparece en la propia web de la Fundación CyD:
El Ranking CYD es un instrumento de información dirigido a diferentes usuarios
• Ayuda a los estudiantes a decidir dónde estudiar
• Facilita a los responsables universitarios la toma de decisiones
• Proporciona información valiosa a las empresas y otros agentes sociales
Por esto, es necesario hacer constar que este estudio tiene escasa fiabilidad ya que no se han utilizado los mismos criterios para evaluar a todas las universidades.
• En algunas universidades se han estudiado muy diversos ámbitos, mientras que en otras, como la Universidad de Málaga sólo se ha tenido en cuenta el ámbito institucional.
• En la mayoría de los apartados la Universidad de Málaga no ha recibido mala puntuación, sino que los autores del estudio no disponen de los datos.
El hecho de que el estudio esté coordinado por un catedrático de la Universidad de Barcelona -una de las universidades que lideran el ranking- contribuye a poner en cuestión la objetividad del estudio.
Lo correcto habría sido, a falta de esos datos, que los autores del estudio hubieran excluido a la Universidad de Málaga del estudio, en lugar de situarla en último lugar.
Salud
No hay comentarios:
Publicar un comentario